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Tomado de SEMANA - 08/29/2007
Las tiendas Juan Valdez® son un buen ejemplo de Comercio Justo originado en nuestro país. Los pequeños caficultores colombianos poseen el 15 por ciento de las acciones de esta empresa; la Federación de Cafeteros es accionista mayoritaria e invierte sus utilidades en programas para mejorar la calidad de vida de las familias campesinas en las regiones cafeteras; pero adicionalmente, las tiendas Juan Valdez® pagan un sobreprecio del 25 por ciento a los productores que le proveen el café que se vende en sus tiendas. Las tiendas Juan Valdez® pagan más de lo que paga una comercializadora Fair Trade internacional, algo que los colombianos suelen ignorar. “Hay que decirle a los consumidores que no sólo se están tomando el mejor cafe del mundo en una tienda muy bonita, sino que además ese cafe es producido por 60 mil productores rurales y por grupos de mujeres que hacen las bolsas de fique”, explica Avella, quien levantó un estudio de los casos más destacados de Comercio Justo en Colombia.
Otra experiencia resonante es la explotación ecológica de oro en en Condoto y Tadó, en el departamento del Chocó. La Corporación Oro Verde acompaña a grupos de mineros en la extracción sostenible del oro; sostenible significa que no causa daños al ecosistema local y surgió como alternativa a los sistemas de mineria industrial tradicionales en la región, altamente predadores del medio ambiente. Oro Verde se inventó el tema, puesto que no existía un sello de minería responsable en el mundo. Gracias a ellos, FLO acepta el sello de Comercio Justo en minería y prestigiosas cadenas de joyerías en Nueva York, Londres y otras capitales participan del proceso, pagando un sobreprecio voluntario al oro extraido con métodos ambientalmente amigables en el Chocó colombiano. Este sobreprecio, generalmentre del diez por ciento, llega a los mineros y sus familias.
El principal obstáculo para una generalización de estas ideas es la poca información que tienen los consumidores colombianos. “Sin consumo responsable no puede haber Comercio Justo. Y en colombia estamos muy lejos del consumo responsable”, indica Avella. En Colombia la gente no está consumiendo productos buenos, sino prodcutos que entren en su imaginario de consumo. “Estamos mal informados acerca de los productos que nos venden en los supermercados; nos venden ficción”, agrega. Esto quiere decir que los colombianos no toman una decisión de compra considerando la responsabilidad social del fabricante del producto, sino solamente los mensajes del comercial de TV.
No se conocen cifras completas del Comercio Justo en Colombia. Los estudios académicos, como el que lleva a cabo en la actualidad Luis Felipe Avella para la Universidad de Los Andes y DanSocial, están todavía en fase de investigación. Se vende bajo el sello de FLO café orgánico, producido por los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta y por campesinos en otras regiones del país, así como oro extraído de manera sostenible mediante técnicas artesanales; frutas frescas y procesadas y otros productos alimenticios, además de artesanías. Pero existen numerosas cadenas productivas que, a pesar de no contar aun con el sello FLO, se basan en los principios del Comercio Justo aceptados internacionalmente. Agrosolidaria es una de ellas. Por Álvaro Montes.
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